La economía manda. La nuestra, la de esta casa está en números no rojos, sino que ya ni hay números para expresar el estado de esta casa.
Pero se ve que el estado está en la misma situación, porque ya hay prisa por volver a la normalidad. Hay mucha prisa.
A ver si con esas prisas, todos ganamos algo y el COVID no vuelve a avanzar.
De deseos también se vive.....
Necesitamos trabajar otra vez y cuanto antes.
Mañana más.
domingo, 31 de mayo de 2020
martes, 26 de mayo de 2020
EL MONSTRUO
Todos tenemos uno. Es eso otro yo que nos sale en los momentos en los que nos ponemos tensos. Normalmente, lo mayores lo solemos controlar habitualmente. Es lo que se suele llamar mal carácter, pero en realidad es el "yo desatado", el de la mala leche.
La diferencia entre la adolescencia y la madurez es el control del monstruo. Cuanto más mayor es una persona menos aparece. Sólo en contadas ocasiones.
Pero cuando uno es adolescente, o preadolescente, el monstruo suele ser parte de uno mismo. Suele cohabitar con el individuo.
En esta etapa dela familia estamos en la fase "dejar al monstruo en el techo". Le he explicado que el "otro yo" quiere dominar a seres buenos, dóciles, obedientes, para convertirlos en contestones, mal educados, fastidiosos con sus hermanos, haciendo la convivencia imposible. Por que los monstruos saben que si se hacen con el control de uno de los miembros de la familia, podrá controlar más fácilmente al resto. Incluso a los mayores.
Pero no!. La batalla es no dejarle entrar en el cuerpo. Que no domine a ninguno de la familia. Que sigan por el techo aburriéndose.
Y para ello, la receta es la paciencia, el buen humor y estar alerta.
¿Y cuando es más fácil que los monstruos dominen a uno? Es muy fácil: al despertar, que tenemos la guardia baja, antes de un examen que estamos centrados en el mismo y por lo tanto las alertas están desactivadas y cuando uno ha tenido un echo que le ha contrariado. Son momentos en los que las alertas están ocupadas en otros menesteres.
Pero la lucha por la convivencia en un espacio pequeño, es siempre la misma: que los monstruos no entren en ninguno de los ocho de la casa.
Lucha complicada, pero posible. ¡¡¡A por el monstruo!!!
A pasarlo bien!!!!
La diferencia entre la adolescencia y la madurez es el control del monstruo. Cuanto más mayor es una persona menos aparece. Sólo en contadas ocasiones.
Pero cuando uno es adolescente, o preadolescente, el monstruo suele ser parte de uno mismo. Suele cohabitar con el individuo.
En esta etapa dela familia estamos en la fase "dejar al monstruo en el techo". Le he explicado que el "otro yo" quiere dominar a seres buenos, dóciles, obedientes, para convertirlos en contestones, mal educados, fastidiosos con sus hermanos, haciendo la convivencia imposible. Por que los monstruos saben que si se hacen con el control de uno de los miembros de la familia, podrá controlar más fácilmente al resto. Incluso a los mayores.
Pero no!. La batalla es no dejarle entrar en el cuerpo. Que no domine a ninguno de la familia. Que sigan por el techo aburriéndose.
Y para ello, la receta es la paciencia, el buen humor y estar alerta.
¿Y cuando es más fácil que los monstruos dominen a uno? Es muy fácil: al despertar, que tenemos la guardia baja, antes de un examen que estamos centrados en el mismo y por lo tanto las alertas están desactivadas y cuando uno ha tenido un echo que le ha contrariado. Son momentos en los que las alertas están ocupadas en otros menesteres.
Pero la lucha por la convivencia en un espacio pequeño, es siempre la misma: que los monstruos no entren en ninguno de los ocho de la casa.
Lucha complicada, pero posible. ¡¡¡A por el monstruo!!!
A pasarlo bien!!!!
martes, 19 de mayo de 2020
EL PROFESOR DEL PEQUE
Buenos días:
Ya estamos en la Fase 1. Por fin!!!! No hay mucha variación salvo que hemos podido ir a Misa después de 2 meses sin poderlo hacer. Ya teníamos ganas. Para los que nos consideramos católicos, la Santa Misa es importante. Muy importante.
Durante este tiempo de confinamiento, son muchos los que hemos considerado que somos los verdaderos héroes: los padres, los autónomos, los profesores, los médicos, los transportistas, los trabajadores que han perdido un empleo, los que vivimos en casas pequeñas, los que viven en casa grandes y han tenido que encargarse de limpiarlas.... todos pensamos que somos lo que más hemos sufrido.
Pero para mí hay un héroe único, con paciencia infinita. El profe de Tato.
Lo explico.
A causa del confinamiento los padres hemos tenido que abrir canales de comunicación con los profesores, amigos, compañeros de basquet, etc, etc, que normalmente no corresponde para la edad del enano, que son 9 años. Con esto le das una autopista de comunicación con el mundo, que más o menos tratas de controlar para que no se vaya de madre.
Tato atiende a sus clases online espalda con espalda a mi lugar de trabajo. Empieza a las 9,30 de la mañana y acaba a las 17 horas. Parando con sus descansos y su tiempo para comer. Y es cabezota, tozudo, responsable y cuadriculado como sólo él puede ser.
Pues desde las 9:30 de la mañana se escucha una frase "Don Pablo..", "Don Pablo una cosa", "Don Pablo me oye?", "Don Pablo le puedo llamar en el descanso?" y así desde que empieza la clase hasta la última de la tarde. Y lo consigue. Y le llama por redes sociales, por el fijo, por la cámara del ordenador, por whatsapp, etc, etc.
Y yo escuchando detrás. Con los cascos puestos para escuchar al Herrera. Pero su tono de voz supera la barrera de los cascos.
Y pienso. Si el tal Don Pablo tiene 25 alumnos y todos son como mi hijo, ese profesor merece un monumento descomunal. Y una garrafa de paciencia.
En fin, cosas del confinamiento.
Mañana más.
Ya estamos en la Fase 1. Por fin!!!! No hay mucha variación salvo que hemos podido ir a Misa después de 2 meses sin poderlo hacer. Ya teníamos ganas. Para los que nos consideramos católicos, la Santa Misa es importante. Muy importante.
Durante este tiempo de confinamiento, son muchos los que hemos considerado que somos los verdaderos héroes: los padres, los autónomos, los profesores, los médicos, los transportistas, los trabajadores que han perdido un empleo, los que vivimos en casas pequeñas, los que viven en casa grandes y han tenido que encargarse de limpiarlas.... todos pensamos que somos lo que más hemos sufrido.
Pero para mí hay un héroe único, con paciencia infinita. El profe de Tato.
Lo explico.
A causa del confinamiento los padres hemos tenido que abrir canales de comunicación con los profesores, amigos, compañeros de basquet, etc, etc, que normalmente no corresponde para la edad del enano, que son 9 años. Con esto le das una autopista de comunicación con el mundo, que más o menos tratas de controlar para que no se vaya de madre.
Tato atiende a sus clases online espalda con espalda a mi lugar de trabajo. Empieza a las 9,30 de la mañana y acaba a las 17 horas. Parando con sus descansos y su tiempo para comer. Y es cabezota, tozudo, responsable y cuadriculado como sólo él puede ser.
Pues desde las 9:30 de la mañana se escucha una frase "Don Pablo..", "Don Pablo una cosa", "Don Pablo me oye?", "Don Pablo le puedo llamar en el descanso?" y así desde que empieza la clase hasta la última de la tarde. Y lo consigue. Y le llama por redes sociales, por el fijo, por la cámara del ordenador, por whatsapp, etc, etc.
Y yo escuchando detrás. Con los cascos puestos para escuchar al Herrera. Pero su tono de voz supera la barrera de los cascos.
Y pienso. Si el tal Don Pablo tiene 25 alumnos y todos son como mi hijo, ese profesor merece un monumento descomunal. Y una garrafa de paciencia.
En fin, cosas del confinamiento.
Mañana más.
miércoles, 13 de mayo de 2020
PACIENCIA
Estos días no hay escapatoria. 24 horas del día muy intensos con los hijos. En un espacio cerrado.
Los nervios, cuando son muchos y se producen en un espacio pequeño (85 m2 para 8), se trasmiten a todos los habitantes y en todas las direcciones. Y nos afecta a todos. A mí el primero.
Frente a los nervios y las tiranteces, los gritos y los malas caras, sólo tienen un modo de calmarlos: paciencia. Pero mucha paciencia.
No hay otra fórmula. Atacar con más nervios, con más gritos, no es buena práctica.
Paciencia, saber aguantar y si es posible poner buena cara.
Los nervios, cuando son muchos y se producen en un espacio pequeño (85 m2 para 8), se trasmiten a todos los habitantes y en todas las direcciones. Y nos afecta a todos. A mí el primero.
Frente a los nervios y las tiranteces, los gritos y los malas caras, sólo tienen un modo de calmarlos: paciencia. Pero mucha paciencia.
No hay otra fórmula. Atacar con más nervios, con más gritos, no es buena práctica.
Paciencia, saber aguantar y si es posible poner buena cara.
lunes, 11 de mayo de 2020
CINCO AÑOS DESPUÉS II
Buenos días:
Desde la última vez han pasado muchas, muchas cosas:
Han recibido la Primera Comunión en dos tandas de tres y dos respectivamente.
La Primera Comunión de los mayores en Torreciudad. La otra en Valencia. Por necesidad.
Ha venido a vivir con nosotros un sobrino. Una bendición para esta familia, que nos hace estar un poco más apretados, pero que ha traído alegría a la casa y un poco más de locura a la casa. Y ha traído crecimiento personal y profesional para todo. Tanto que ya somos una empresa los tres. Para crecer y para vivir. Ahora la empresa está enferma. Padece el mal del Coronavirus, pero estamos convencidos que saldrá de ésta también.
Ha fallecido mi padre. Esto merecerá otra entrada a parte. O varias. Cuando toque. Lo que significa que la Ita se ha quedado sin la mitad. Pero así, como suena, le falta la mitad de ella. No le falta, en realidad, le espera en el Cielo. Y los hijos pensamos que esa espera debe ser larga. Aún tiene la Ita mucho que hacer en la tierra.
Los padres hemos cambiado de decena. La Parra hace dos meses. Yo hace un año.
Los enanos ya no son enanos. Ya son mujeres y hombres. Casi todos. Estamos entre los 15 y los 10 años. Que ya son años. Ya han vivido lo suyo. Y han vivido intensamente. Como son ellos. Como somos todos.
Repasando estos últimos 5 años, se puede resumir todo en que todos en esta familia hemos luchado. Hemos intentado ganar la guerra de la vida. Hemos perdido algunas batallas y otras las hemos ganado. Pro siempre intentando que fueran creciendo, aportarles algo a su personalidad, a su crecimiento.
Sólo el tiempo nos dirá si lo sembrado ha enraizado adecuadamente. Contra la libertad no se puede luchar.
Es un resumen muy resumido y seguro que me dejo cosas, pero es que, soy de los que ve una misma película al día siguiente y no se acuerda de la trama y vuelvo a sufrir lo mismo que el día anterior.
Ya seguiremos. A pasar un buen día.
domingo, 10 de mayo de 2020
CINCO AÑOS DESPUÉS
Hace 5 años que no escribo nada.
¿Qué ha pasado en estos años? Muchas cosas. Muchísimas cosas. Superamos la crisis, conseguimos volver a salir a flote, los niños han crecido y mucho... y los padres nos hacemos más viejos.
En estos años ha pasado.... la vida. Una vida intensa pero feliz.
ya os lo contaré en otro momento, pero una de las cosas más influyentes en la vida de esta familia ha sido la afición por jugar a baloncesto de mis hijos. Pero eso será para otro momento....
Ahora estamos confinados. Sin poder salir. En la casa de siempre 8 personas, lo que significa que todo lo vivimos con mucha intensidad. Nos amamos y nos pegamos varias veces al día.
No somos malos. No peores ni mejores que otras familias. Es un problema de intimidad. Llevamos meses sin poder hablar con intimidad los padres entre nosotros, los hijos con sus amig@s, momentos de estar "a solas".... y eso con el tiempo se nota.
¡Que importante es la intimidad para el ser humano!.
Y es curioso. Da igual la edad. Todos necesitamos momentos íntimos, personales, nuestros, para administrarlos con quien cada uno quiera: con Dios, con un amigo, con tu pareja, con un hijo...
Eso nos diferencia de los animales.
Otro día más.
¿Qué ha pasado en estos años? Muchas cosas. Muchísimas cosas. Superamos la crisis, conseguimos volver a salir a flote, los niños han crecido y mucho... y los padres nos hacemos más viejos.
En estos años ha pasado.... la vida. Una vida intensa pero feliz.
ya os lo contaré en otro momento, pero una de las cosas más influyentes en la vida de esta familia ha sido la afición por jugar a baloncesto de mis hijos. Pero eso será para otro momento....
Ahora estamos confinados. Sin poder salir. En la casa de siempre 8 personas, lo que significa que todo lo vivimos con mucha intensidad. Nos amamos y nos pegamos varias veces al día.
No somos malos. No peores ni mejores que otras familias. Es un problema de intimidad. Llevamos meses sin poder hablar con intimidad los padres entre nosotros, los hijos con sus amig@s, momentos de estar "a solas".... y eso con el tiempo se nota.
¡Que importante es la intimidad para el ser humano!.
Y es curioso. Da igual la edad. Todos necesitamos momentos íntimos, personales, nuestros, para administrarlos con quien cada uno quiera: con Dios, con un amigo, con tu pareja, con un hijo...
Eso nos diferencia de los animales.
Otro día más.
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